domingo, 10 de mayo de 2015

La intervención sobre los deseos: el consumo



“lo que domina en las sociedades consumistas no es la satisfacción del deseo sino el entusiasmo permanente por la novedad, lo cual hace que nunca haya plenitud en quien consume. La frustración se impone casi de manera inmediata.” (Instituto Nacional de Formación Docente, 2015 (f):9)

La intervención sobre los deseos: la publicidad


 
 Publicidad de 47 street. "creé en vos" ¿Cuántas jóvenes son como ella? ¿puede haber una identificación?

Un caso paradigmático del accionar el nuevo capitalismo sobre los sujetos es la publicidad que se inserta como un dispositivo que genera ciertas condiciones de posibilidad para la constitución de determinados sujetos sociales mediante el establecimiento y la delimitación de espacios de reconocimiento e identificación que permite percibirnos y percibir a otros como sujetos de un determinado tipo. (Corrales, 2005:1)

La economía del deseo


Fragmento del documental "Gran Superficie" del Colectivo español Consume hasta morir

A partir de fines del XIX y comienzos del XX el despliegue del deseo personal formará parte de la construcción de la subjetividad moderna. La productividad, el deseo de ganancia y la adquicisión y conservación de bienes aparece como el principio que gobierna las prácticas.
La sociedad de consumo contemporánea lleva a un grado exponencial este proceso llegando incluso a que “consumir” supere” el “poseer”.

La verdad técnica


La técnica moderna produce un tipo de verdad que parece único e irrefutable. La ciencia descubre la naturaleza, la realidad, en medio de la cual el hombre de hoy se mueve y trata de mantenerse. El enunciado que sostiene esta concepción técnica del mundo afirma que conocemos las cosas tal como son, sin deformaciones ideológicas ni principios religiosos o metafísicos.
En el mundo actual donde el ciberespacio ocupa gran parte de nuestro tiempo, la verdad se encuentra construida por las corporaciones mediáticas y los buscadores mundiales como Google.

La fábrica de la infelicidad


En la sociedad contemporánea se desarrolla otra forma de trabajo distinta a la regulada por el reloj mecánico, vinculada al despliegue de la propia subjetividad e inserta en un entramado de máquinas digitales. Así se plantea la felicidad como un objetivo alcanzable desde el plano individual. “Una competencia sin límites sostenida en la idea de que el libre juego del mercado crea el máximo de felicidad posible para toda la humanidad.” (Instituto Nacional de Formación Docente, 2015 (d):11)

La máquina moderna




Lewis Mumford plantea que el dispositivo técnico propio de la modernidad es el reloj mecánico que somete a los seres humanos a la regularidad de un tiempo abstracto medido en horas, minutos y segundos. Si manifestación en el espacio escolar es el timbre.

De la máquina moderna a la fábrica de la infelicidad


el despliegue y la extensión de la técnica en las sociedades contemporáneas ha producido una trasformación tanto en la vida personal como en las prácticas colectivas; [a tal punto] que ya no es posible pensar a la técnica como una opción que podemos elegir, sino como la forma actual de habitar el mundo.” (Instituto Nacional de Formación Docente, 2015 (c):2)
En este sentido se analizará los efectos en la construcción de la subjetividad producidos por dos dispositivos técnicos: el reloj mecánico en la modernidad y la tecnología digital en la actualidad.